“La fecunda canción de la noche…”

La fecunda  canción de la noche,
invita a este cuerpo
a un terreno de plumas infinito.

Ahí,
yace la piel en su entereza,
descubro su largo y su ancho:
tengo montañas, ríos,
y ninguna frontera, en este mi espacio.

Me descubro, me siento
y muero arrullada por mis dedos
que me exploran ávidos.

¿Qué queda de mí?
Las cenizas de hoy
que, mañana,
con vuelo de fénix,
renacerán
para abrazar otro día
en que soy mujer
mujer y vida,
sol después de la luna.

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