Cuando sea grande

Cuando se grande quiero ser como tú,

un guerrero que se interna en la luna

y la toca con sus labios.

Caminaré de día y de noche,

buscando el fuego

para encender la fogata

y cocinar una rica sopa.

Tomaré café al amanecer,

¡y por qué no!, también cuando anochezca,

con un suspiro que me arrebate el sueño.

El sudor de mi frente caerá sobre mi cama,

sobre mi pupitre y sobre mis arrugas.

Y si veo a un chiquillo correr en la casa,

brincando y empapado en lluvia,

un beso se fundirá en su mejilla,

sonriendo su presencia.

Habrá mares y desiertos que cruzar,

con piernas adoloridas

por el crujir de mis rodillas.

Estaré cansado, lo sé,

las canas se ocultarán en colores,

una añoranza de fantasmas pasados.

Mas, prometo, no bajar los brazos,

pues tú me enseñaste que el rugido del león

sólo fluye desde una lágrima.

Y cuando por fin te alcance,

cuando pueda volverme a subir en tu espalda,

en el recuerdo de una fotografía vieja,

ese día,

cuando por fin sea grande,

ahí en tus ojos descansaré.

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