No más

Presa de tus agresiones.

Mis párpados violetas, mi labio derramando gotas rojas,

los brazos rasguñados con moretones, las piernas ya ni podía moverlas,

mi cabello alborotado como si un tigre me hubiese atacado,

las lágrimas se volvieron consuetudinarias, mis gritos de socorro inaudibles.

El maquillaje escondía lo sucedido.

Me volví protagonista de una obra infame dónde vorazmente iban acabando conmigo.

La garganta se me estrujaba cada vez que quería hablar,

llegue a los momentos agónicos con mi cuerpo fámelico y mi corazón desecho. 

El temor siempre me alcanzaba y ponía un candado en mi boca pero tenía tanto pavor que me era imposible obtener la llave.

Llegó el día en que todo se apagó y mi físico en un féretro terminó.

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