Freire, el pedagogo que recuperó la voz del pueblo

Paulo Freire nació en Recife, al nordeste de Brasil, el 19 de septiembre de 1921. Tuvo una infancia precaria, experimentó el hambre y el sufrimiento de las carencias materiales que, lejos de sumergirlo en la desesperanza, lo incentivaron a luchar por un mundo más justo. Hoy, a 100 años de su nacimiento, es recordado como uno de los pedagogos y educadores más relevantes de la historia.

Proveniente de una familia católica, el pensamiento de Freire estuvo marcado en primera instancia por las influencias de algunas personalidades cristianas como Maritain, Bernanos, Mounier y Henrique Vaz. Posteriormente fue adquiriendo un posicionamiento ligado a las ideas de izquierda. Se graduó en derecho, aunque también incursionó en el mundo de la filosofía, la gramática y la psicología del lenguaje. Cuando en 1944 se casó con Elza, docente, comenzó a interesarse con fervor por la problemática educativa.

En la década del 60 se instauró en buena parte de América Latina el denominado “método Freire” a partir del cual se alfabetizó a 300 trabajadores en 45 días. Su metodología no solo se volvió popular sino que rápidamente se extendió al resto del continente. Con el correr del tiempo el interés por lo netamente práctico fue virando también hacia lo teórico en la educación. Su efectiva gestión lo llevó a participar en el gobierno de Joao Goulart dirigiendo el Programa Nacional de Alfabetización de Adultos. Pero la experiencia solo duró hasta 1964, época en que el gobierno fue derrocado y Freire apresado por sus ideas revolucionarias. No obstante, logró exiliarse y recorrió Bolivia, Chile y Suiza. Allí su perfil revolucionario se acentuó y su experiencia como educador lo llevó a construir una teoría de la Educación Popular que proponía comprender a la educación en términos de liberación. Desde esta mirada el educando se vuelve sujeto de su propio destino y, por tanto, es entendido como un sujeto activo, consciente de su rol transformador en las prácticas sociales, entre ellas, la educativa.

La educación popular surgió en 1960 como una corriente de pensamiento sobre la educación cuando los métodos, los contenidos y las ideas que guiaban a la educación pública en América Latina estaban demostrando que eran insuficientes para garantizar los derechos a todas las personas. En un mundo cada vez más poblado y con diferencias culturales muy marcadas entre los diversos territorios se hacía evidente que la educación tradicional, heredada de la Modernidad, acentuaba la desigualdad y fortalecía las diferencias instauradas por el sistema capitalista.

La mirada Freiriana partía de varias convicciones: la primera es que la realidad se puede transformar y para cambiar las condiciones de pobreza, de exclusión, de opresión es fundamental contemplar, entre otras aristas, a lo educativo. La segunda, que para lograr un cambio en las condiciones de desigualdad se requiere la organización comunitaria. Y la tercera, para cambiar la realidad desigual, es necesario que cambie por una parte lo material, es decir, la realidad económica desfavorable para los oprimidos y, por otra, los modos de comprender a las subjetividades, ya no en términos de pasividad sino de activismo político.

En la concepción de la educación popular, impulsada por Freire, la alfabetización es crucial ya que para él a través de ella se lograría la concientización y la participación política que permitiría que el pueblo salga de su condición como dominado, explotado y oprimido para intervenir y transformar la realidad social.

En 1969 publica una de sus obras más trascendentales “Pedagogía del oprimido” en donde presenta sus ideas en torno al diálogo y a la importancia de la educación como forma para acabar con las opresiones y las desigualdades. Sus ideas adquirieron relevancia mundial y fueron reconocidas bajo el Premio de Educación de la UNESCO.

Aún hoy Freire es reconocido como uno de los pedagogos y pensadores más influyentes a nivel mundial; sus ideas han sido retomadas en múltiples proyectos culturales y educativos e invitan a pensar a las prácticas de enseñanza y aprendizaje desde el diálogo y la participación activista.

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